El cumpleaños de las dos.

Aron, Nora, te escribo en mi cumpleaños, como juntábamos en un fin de semana en el que festejábamos el tuyo y el mío.

Un día en la biblioteca parlante de Derecho, no recuerdo qué materia estudiábamos, entraste moqueando y angustiada, tiraste los apuntes sobre la mesa y sacaste una hoja dónde tenías anotados unos hechos que sucedieron el día de tu cumpleaños: más allá que nuestros ídolos The Beatles publicaran su álbum Revolver, un 5 de agosto de 1939 la dictadura franquista fusilaba a las Trece Rosas, trece muchachas de las Juventudes Socialistas Unificadas… Estabas tremendamente apenada por la juventud de las compañeras y lo aberrante del fusilamiento, y no había consuelo alguno. Pensaste en no festejar más tu cumple el 5, para aliviar al día el peso de la historia. Y allí surgió combinar los cumpleaños. Mi fecha te atenuaba con dos elementos:  Fidel Castro cumplía los años mi mismo día, y el 13 es un número reiterado y elogiado en el judaísmo, y en agosto (Av) “el pueblo se levantará airoso como león de sus catástrofes”. Ya estaba, ésta era la salida, el recurso de respaldo.

Cruzando Figueroa Alcorta y enfilando para Pueyrredón, comenzábamos nuestros caminares, ida y vuelta a tu colectivo y al mío, parloteando de todo lo divino y de lo humano, quedamos en que iríamos a recabar datos más amplios de las Trece Rosas…  Teníamos una tristeza que la llevábamos compartida en nuestros pasos… Y no sabíamos aún cómo se asemejaría con el franquismo genocida, la dictadura militar que de igual naturaleza se agazapaba en el futuro.

En esas caminatas teníamos las poesías, los planes para proponer mujeres revolucionarias… Nos tomamos muy en serio plantear Las trece rosas en los debates y reuniones venideras.

Los pasos avanzaron en nuestras vidas, nuestros hijos se llevan días… eran otros los planes y tuvimos tiempos de risas y de llantos, de estudios y de praxis, de riesgos y de disfrutes, y nuestros corazones inventaron un idioma propio. Con vos Nora, Aron, hablamos en primera persona del plural desde que nos recostamos para tomar empuje para el horizonte que -nosotras- diseñábamos con colores hippies…

No he dejado la militancia, no podría jamás dejarte, dejarlxs a un lado del camino, siempre estás y están conmigo.

Hay momentos en que veo con tu mirada, y en muchos abrazos comparto tu presencia.

Aron querida cuántas cosas se han quedado suspendidas, detenidas en el tiempo… El papel y el lápiz van saltando de tema en tema, y estoy buscando vendas para esconder las heridas y los pesares… Pero sigo escribiendo, ahora estoy acariciando la vida de Elia Espén, la mamá del Flaco Sebastián de Arquitectura, quién era muy serio con nosotras por las bromas y los chistes, pero calmo, armonizador y valiente. Sé que me aportarías detalles y anécdotas, y sé que querrías tanto a Elia como ella y muchas compañeras-amigas que ya tanto te quieren a vos.

Ojalá que los dos elementos de mi cumpleaños, me aliviaran las penas e impedir como el león que se levanta, que vos no fueras hermana mía, otra rosa fusilada.

En la Selva Lacandona, en Chiapas, sureste mexicano, en una comunidad zapatista hay una nena que se llama Nora por vos, para que no te mueras nunca.

En nuestros cumpleaños, con todo el agradecimiento y el orgullo, Turca, Moisés.

(PD: habrá una semblanza de Nora en poco tiempo)

 

Precisión de palabras y conceptos. Precisión de políticas.

Recientemente el presidente Fernández ha tenido una reunión con “organizaciones de derechos humanos”. Es indispensable precisar las denominaciones, ya que todos los asistentes a la misma, son parte del arco político del Frente de todos, es decir que sin hilar muy fino, a la simple vista de las imágenes difundidas profusamente en diferentes medios de comunicación, el presidente Fernández tuvo una reunión con sus comisiones políticas partidarias que abordan los temas de los derechos humanos, que continúan en la invocación de la violación de los derechos humanos durante la dictadura y  no por  la vigencia y respeto que en la actualidad debería profundizarse.


Las precisiones saltan a la vista, faltan organismos y organizaciones, y no me refiero a las pro Fernández y Fernández, sino a aquellas entidades que lejos de institucionalizar los reclamos en apoyos incondicionales y, de una Argentina ahora feliz, continúan en las calles en la protesta social contra todos los abusos y desmanes de las fuerzas represivas del Estado. Se han acumulado en los gobiernos post dictatoriales numerosos y dolorosos atropellos que han ido marcando en la historia y en la memoria de nuestro pueblo, heridas abiertas: Darío y Maxi, Jorge Julio López, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, Luciano Arruga, y todas las víctimas del gatillo fácil, las víctimas del feminicidio, las víctimas de la trata., etc.
Los organismos de derechos humanos tienen que tener la independencia gubernamental que legitime realmente el sentido de la defensa de los mismos y que jamás puede estar trazado por ningún funcionario ni dirigido por ningún cargo político gubernamental. Los derechos humanos no pueden estar encorsetados jamás ni en líneas políticas partidarias, ni en subvenciones, ni en edificios cedidos espuriamente para la resignificación de los centros clandestinos detención tortura y exterminio. Los derechos humanos los portan lxs luchadorxs.
Queda precisar que desde la calle, desde el reclamo popular, se seguirá exigiendo la anulación de la doctrina Chocobar, de la ley antiterrorista, el uso de las pistolas Táser, por la libertad de lxs presxs por luchar, que tanto el presidente como el coro de acólitos, negaron, y por supuesto por la INMEDIATA APERTURA de los ARCHIVOS DE LA DICTADURA, con la que se resolverá casi automáticamente qué pasó con nuestros 30.000 compañerxs en manos de las fuerzas genocidas con la complicidad activa de socios civiles, empresariales, etc. La apertura pública y desclasificación total de los archivos permitirá asimismo saber dónde están lxs nietxs que aún faltan por recuperar y quiénes se apropiaron de ellxs. No es una cuestión de puertas, es una cuestión de voluntad política inmediata para romper el candado de impunidad que permitieron todos los gobiernos post dictatoriales guardando los secretos de los genocidas.
Asimismo, la reforma judicial que se reclama es la que no cargue, como lo hace hasta el presente, la responsabilidad de llevar a cabo los juicios de lesa humanidad, en las espaldas de lxs sobrevivientes: debe ser competencia y empeño de los tribunales que faciliten el enjuiciamiento y condena de los verdugos, con medidas procesales acorde a los aberrantes delitos cometidos, cuya naturaleza no tolera las libertades domiciliarias y otros beneficios carcelarios.  
Por último, repudiamos que el papa Bergoglio tenga preparados unos souvenirs para los genocidas encarcelados. Parece que el presidente Fernández en su próxima visita, será quién traerá tan llamativo y fariseo regalo.
Y ahora sí finalmente, lxs 30.000 detenidxs desaparecidxs no eran todxs peronistas como obscenamente repiten. No señorxs, no. Es el negacionismo y la manipulación que ya conocimos en otros tiempos. La historia de los años setenta no puede ser talada por ningún interés partidario; no les pedimos la generosidad de incorporar a todxs lxs militantes de las diferentes organizaciones y partidos que luchaban por un mundo mejor, por el socialismo, pero sí hay que decir alto y claro, que hay que reivindicar a todxs y cada unx respetando sus señas identitarias, porque lxs 30.000 nos constituyen en mejores.
Ojalá el conocimiento de ello también abarque a lxs ignorantes y negadorxs.

El perdón universal es imposible porque el genocidio es imperdonable


(…) Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un pan
Quien muere por un sí o un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rama invernal
Pensad que esto ha sucedido (…)
Poema de Primo Levy

Otra vez coinciden temas con acentos distintos pero con similar contenido.
Recientemente se realizó en la ciudad de Madrid, un itinerario de memoria y al igual que en miles ciudades de Europa, se colocaron piedras que interpelan y rompen el olvido: las Stolpersteine, (*) palabra alemana que designa una piedra en el camino que puede hacer tropezar al caminante, un adoquín que se instala frente a las que fueron las viviendas de las víctimas de los campos de concentración nazis.

Estas piedras que reclaman y desmontan el olvido se han sembrado en 24 países del mundo; alrededor de 73.000 de estas piezas evocan a las víctimas del nazismo, del fascismo y ahora también del franquismo.
Alrededor de 9.300 españoles estuvieron presos en los campos de concentración nazis, y más de 7.000 fueron asesinados en ellos.

La instalación de las stolpersteine fue llevada a cabo por familiares y asociaciones memorialistas. En algunos  casos se ha solicitado la autorización municipal, y en otros tantos la memoria no ha esperado permisos para establecer el espacio a quienes el franquismo persiguió, encarceló, deportó, asesinó….

Mientras se plantaban los adoquines de 10cm x 10cm con los nombres de los inolvidables, en Zaragoza el día 2 de mayo, el Partido Popular realizó una proposición que fue secundada por el PSOE y Ciudadanos, instando al Ayuntamiento de esa ciudad que se revoquen los acuerdos adoptados con el Gobierno de la ciudad de Zaragoza, de cambiar la denominación de calles con nombres de franquistas. Esta demostración de la no aplicación de la Ley de la Memoria Histórica, da pistas claras de la consideración de los partidos mencionados a las víctimas del genocidio español.

En la otra orilla del océano, se dieron pasos en la lucha por la justicia, enjuiciando a genocidas, recuperando 129 identidades que les fueron arrebatadas durante la dictadura, a menores secuestrados o nacidos en cautiverio, y donde ahora está radicada la querella argentina por los crímenes del franquismo amparada en la justicia universal, como en 1996 se hicieran en Madrid, juicios contra represores argentinos que estaban protegidos por leyes de impunidad.

Quedan temas pendientes, muchos se entrecruzan, otros se refuerzan… por esto de las diferencias que nos igualan. Por una parte en ambas orillas, persiste el debate sobre genocidio, en lo jurídico por incapacidad de los códigos penales que no recogen condenas, y en lo político, en la ceguera moral de que nadie puede perdonar por lo sufrido por otra persona, el perdón universal es imposible porque el genocidio es imperdonable. Como lo es para muchas de las víctimas y familiares de las víctimas, el uso de los edificios de lo que fueran centros clandestinos de detención y exterminio, parte del mismo manejo y banalización del sufrimiento instrumentado partidariamente.

Y en este devenir del encuentro están por un lado, los que hacen bloque para frenar una ley reparatoria como lo es en España la de Memoria histórica, y los que  la utilizaron en campaña electoral y que una vez en las instituciones pronto reforzaron a los herederos del franquismo. Y,  por otro, en Argentina, desde instancias judiciales se someten a las directivas negacionistas del gobierno de Macri, concediendo libertades a genocidas enjuiciados y condenados.

En ambas situaciones es la impunidad la que se instituye.

Pero en ambos lados resuena el poema de Primo Levy, porque se sabe que ambos genocidios sucedieron y porque aún queda que la justicia repare a cada unx de las víctimas condenando a todos y cada uno de los verdugos y cómplices.

Andrea Benites-Dumont.
Mayo 4, 2018.
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(*) Se trata del proyecto del artista alemán Gunter Demmig, de poner las stolpersteine  en todos los países que han sufrido los ataques del nazismo,  y España es un caso muy concreto

A 43 años del golpe genocida en Argentina : En marzo… las mariposas


Pronto se cumplirán 43 años del golpe militar genocida en Argentina; y como cada año se andará la memoria en las pancartas y en los cantos y en consignas,  sostendrán las fotos de los miles de desaparecidxs, y se actualizarán las demandas, las denuncias y las críticas al sistema capitalista, merecedor de la andanada de embates que surgen desde la explotación, de la dominación, pero sobre todo de la injusticia que se filtra en todos los ámbitos sociales y se enraíza putrefacto en las instituciones y deviene de las clases y sectores poderosos que lo sostienen y propugnan.
Sin embargo, muy de tanto en tanto, también en esta estructura aberrante, se filtran algunos haces de luz…. Ejemplo de ello, es el fallo judicial en que se reconocen la legitimidad del reclamo de los cinco acusados por la  corporación  Benetton, se desestimaron las acusaciones de abigeato (robo de ganado) y de la “usurpación” de tierras.  Así a los habitantes del Pu Lof en Resistencia Cushamen, comunidad mapuche, les fue reconocido el derecho histórico de los pueblos originarios a poblar y habitar en sus tierras. La jueza fundamentó su fallo apelando a la historia de las tierras en cuestión, relatando que desde “la Campaña del Desierto de fines del siglo XIX ese territorio pasó de mano en mano, desde terratenientes ingleses hasta Benetton, pero que siempre fueron tierras vitales para los mapuches y su vida comunitaria ancestral”.
La recuperación de la libertad de los cinco imputados, la sentencia recostada en el reconocimiento al derecho indígena, es un hito histórico y sentará jurisprudencia de aquí en más frente a las pretensiones de los usurpadores acaudalados. Sin embargo en este histórico dictamen judicial, y aunque en forma no escrita, pero si en las manos que lo sostienen o en las voces que lo pronuncien, estarán Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, asesinados por fuerzas represivas estatales defensoras de los intereses de los latifundistas y de las multinacionales.
Pero ciertamente es un punto de luz en el oscuro panorama argentino, que  tal como lo fundamentará la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), en el informe anual presentado en la Plaza de Mayo, el gobierno de Mauricio Macri es el gobierno más represor desde que acabara la dictadura genocida, allá en 1983. Un presidente emparentado ideológicamente con Bolsonaro, Trump…
En el año 2018, se ha intensificado la violencia estatal arrojando la cifra de una persona muerta por la represión, cada 21 horas (¡¡!!)
La política represiva del gobierno de Cambiemos, está dirigida a la protesta social frente a los recortes de servicios públicos, de derechos sociales,  de derechos laborales… y así  “en dos vertientes que corren a la par: la represión de carácter más difuso, de control social en las barriadas populares, con la militarización de los barrios, con mayor poder de fuego, con el uso a fondo de las detenciones arbitrarias, y en la represión a la protesta, al conflicto social, a los sectores que se organizan de la clase trabajadora”.
Ciertamente que las calles de las principales ciudades de Argentina, no se han vaciado, ha habido respuesta movilizada a cada medida del gobierno para los ricos y del FMI y de la complicidad de los gobernadores de las provincias, mayoritariamente peronistas y kirchneristas.
Asimismo en este nuevo 24 de marzo, se seguirá reclamando la cárcel común y efectiva de todos los genocidas, ya que las domiciliarias atentan no sólo contra la naturaleza de los delitos cometidos -lesa humanidad-  sino que además procesalmente no les corresponden ningún tipo de beneficio penitenciario por la índole aberrante de los crímenes cometidos. Sin embargo, cientos de genocidas campan a sus anchas por sus casas, de vacaciones… nuevas afrentas a las víctimas a sus familias, amigxs y compañerxs.
A 43 años del golpe aún quedan casi 450 hijas e hijos de desaparecidxs, secuestrados o nacidos en cautiverio, con identidades falsas, en tanto van muriendo sus abuelxs y otros familiares biológicos que los buscan y los esperan.  Aún queda por encausar a todxs los co-responsables económicos del genocidio. Aún quedan por abrir los archivos de la dictadura.
Mientras hedor de la corrupción instalada en todos los resquicios del Estado, continúa inmune, la inflación se dispara por horas, los despidos aumentan a diario, los tarifazos y ajustes ahogan a los sectores más debilitados y comprenden  a su vez a más capas sociales… Y se desarrolla un espectáculo bochornoso sin límite de espionaje y extorsiones entre los partidos que otrora sostuvieron la impunidad de los genocidas, y que hoy aplican el austericidio a los trabajadores y sectores populares. Los burócratas sindicales peronistas se balancean entre el circo y el mudismo.
Este nuevo aniversario del golpe genocida coincide con un año electoral,  y por más que dibujen embauques y mentiras, sea cual sea el gobierno que salga electo estará bajo el mandato real del FMI, agudizándose la pobreza y miseria con mayores ataques a las enclenques condiciones de vida de las clases populares. 
Podrán utilizar en el juego electoral a los 30.000 detenidxs desaparecidxs, como ya lo hicieron, podrán adjudicarse la herencia de sus luchas… pero las papeletas electorales no consignarán nada de Jorge Julio López, desaparecido en el 2006, ni de Alberto Ledo desaparecido por Milani, el general kirchnerista.
En el mes de marzo las mariposas suelen llenar el aire… Tal como ellas, en un pañuelo de una Madre de Plaza de Mayo coherente e inclaudicable, los principios de combate de los 30.000 por un mundo mejor, siguen en las alas y en el vuelo vital a la utopía.
Andrea Benites-Dumont
Publicado en Contramarcha; marzo 2019

Las condenas del juicio ESMA, las paradojas del dolor

La importancia del juicio sobre el Centro Clandestino de Detención y Exterminio, ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) ha tenido una fuerte repercusión tanto en Argentina como en el mundo. Para muchas personas fue un claro signo de justicia y así fue festejado, siendo el Estado español el país en el que más alcance tuvo, lamentablemente por la dolorosa paradoja que el franquismo dejó miles de personas en las cunetas, casi 150 000 desaparecidos por los cuales aún se reclama justicia.

Los crímenes del franquismo se asemejan tantísimamente a los crímenes cometidos por la dictadura argentina, comparten su naturaleza constitutiva, ambos fueron genocidios. Y sin embargo, habiendo sido justamente en Madrid en el año 1996 donde comenzó a agrietarse la impunidad de los militares argentinos, contrariamente desde la geografía española se golpean las puertas de los juzgados que rechazan las demandas y las gentes siguen en las calles y en las plazas demandado la justicia demorada.
Por ello, la percepción del fallo habido cambia de una orilla a otra, y contando con el impacto que produce la sentencia condenando a reclusión perpetua a un número considerable de genocidas, se hace necesario desmenuzar las líneas del fallo de este tercer tramo de la causa ESMA iniciado en el año 2012.

Para la realización de diferentes tramos, se realizó una desmembración de la causa general de ESMA en múltiples expedientes judiciales aislados, con los que se pretendía desdibujar y diluir el plan sistemático de exterminio, se difuminaba así la corresponsabilidad de los imputados y se trató de evitar que se enjuiciara al conjunto de los marinos que convirtieron a la ESMA en uno de los mayores centros clandestinos de detención y exterminio.
Pero a pesar de los obstáculos, y adaptándose al corsé judicial, en cada uno de las partes, resonaron en los diferentes tribunales las acusaciones por genocidio y las probanzas del mismo por parte de los sobrevivientes que debieron repetir y revivir en todas las etapas su detención clandestina.
El primer tramo judicial tuvo lugar en el año 2007, sentando en el banquillo al prefecto Febres, acusado por 4 casos; Febres apareció muerto en su celda envenenado por cianuro. El segundo juicio se realizó en el 2009 al 2010 contra 18 represores y por delitos cometidos contra 88 víctimas y concluyó con 12 condenas perpetuas.

Esta tercera parte fue denominada la Megacausa de ESMA, ya que había 70 represores (2 de ellos murieron impunes antes del inicio de la etapa oral) por 789 víctimas y contenía el trabajo de 5 años de reunir las pruebas, recabar los testimonios, rescatar de la cifra numérica a las y los compañeros, reconstruir sus semblanzas, aportar los fundamentos de hecho y de derecho, y llevar en abultados expedientes o en escuetos pen drive el pedido de castigo a todos los genocidas por todos los desaparecidos.

Ha finalizado el juicio después de cinco años con incontables audiencias, sorteando los obstáculos que ponían constantemente los genocidas y sus abogados; con el paso de cientos de testimonios en que se volvía a revivir palabra a palabra, los secuestros, la capucha, las torturas, los abusos y violaciones sexuales, la apropiación de bebés, el traslado en los vuelos de la muerte…. Delitos todos ellos aberrantes y que no han sido nunca delitos aislados, han sido parte del plan sistemático de exterminio contra una generación militante que era preciso aniquilar para que los genocidas establecieran su proyecto económico, político y social, donde no cabía la mínima disidencia ni libertad.

Ciertamente que se ha calificado por la querella de JusticiaYa, de delito de Genocidio, en todos los tramos del juicio sobre la ESMA, por el exterminio sistematizado y porque coloca a las víctimas en el lugar definido, en el grupo perseguido por los perpetradores del genocidio.

La querella de Justicia Ya realizó el apartado de los delitos sexuales cometidos por todos estos funcionarios de la Armada, y que tanto tiempo demorara su denuncia y acusación. Pero los jueces han sido ciegos, sordos y mudos a la violencia sexual que sufrieron las mujeres prisioneras. El ignorar y omitir la mínima mención a esto tan gratuitamente es porque el Estado machista y patriarcal lo tolera y lo encubre. Pero ya no quedará en silencio. Se volverá una y otra vez, en todas las instancias, a denunciarlo para que sean condenados los repugnantes violadores y abusadores.

Se ha sostenido en el juicio que los vuelos de la muerte eran, asimismo, delitos componentes del plan exterminador; pero aun así sólo han sido condenados dos comandantes de los siniestros aviones, dejando el peligroso antecedente de obediencia debida con la absolución a los cuatro marinos que se ufanaron públicamente de haber participado activamente en arrojar personas al mar.

Y a pesar de que los jueces tuvieron ante sí cientos de testigos y en las incontables pruebas de los elementos que conforman el delito de genocidio que cometieron los 55 represores, y teniendo la posibilidad histórica que la condena así lo fuera por el período más siniestro que atravesó la Argentina, pudiendo reforzar la Justicia con una condena por Genocidio, los jueces no han escrito ni una línea, ni un mínimo esbozo de la dignidad ni la altura moral que se requería para ello.

Con gran expectación los querellantes sintieron, en una gran medida, una tremenda decepción al poder oír entre líneas cierto aire de encubrimiento cuando ciertas condenas perpetuas se mezclaron con sentencias que menguaban y afectaban el entusiasmo, hasta llegar a seis absoluciones. Para muchas personas hubo en esta decisiva condena una explosión de entusiasmo y emoción, y para muchas otras un grado de decepción importante con este veredicto, ya que conllevaba un sesgo de complicidad en tanto los jueces rebajaron penas a criminales genocidas 1/.

Desde el enunciado inicial, la posibilidad de comparar dos situaciones en las que los genocidios dejaron saldos de muertes, heridas y dolores, es obligado contemplar asimismo que la lucha por la justicia, en ambos casos, contínua, con imperfecciones, contradicciones, errores propios y controles ajenos, pero continúa. Y así en Argentina se organiza una respuesta a las bajas penas, y ante el informe del Servicio Penitenciario Federal (SPF) que enviará a juzgados de todo el país un listado de personas a las que se les puede otorgar la prisión domiciliaria con una tobillera electrónica. En dicho listado hay 110 genocidas, entre ellos el Almirante Jorge Acosta, que acumula ya dos codenas perpetuas.

Los tiempos son de gran oscuridad y confusión y así en juzgados españoles, algún pequeño avance comienza a vislumbrarse, tal como en el Juzgado 4 de Bergara, que ha admitido a trámite la querella contra los crímenes del franquismo que presentara el Ayuntamiento de Elgeta, municipio de la provincia de Gipúzkoa, que se suma a las iniciativas de Madrid y Barcelona.

Agreguemos que las presentaciones tanto individuales como de colectivos y ayuntamientos son productos de tantas y tantos que siguen inclaudicables. Y corporizando en cientos de canciones y poemas, dando sitio y tiempo a la lucha contra el olvido, a todas las personas que han construido palmo a palmo, marcha a marcha, la memoria colectiva, y que son y han sido los elementos fundamentales para tejer las demandas de justicia contenedora en el derecho articulado que los relega y omite.

Pero más allá de las vicisitudes amargas, o no tan gratas, más allá de la caprichosa geografía, hay un puente de recuperación de la memoria histórica, que es nada más y menos que recuperar la dignidad de las víctimas de los genocidios.

Andrea Benites-Dumont es periodista, integrante de la AEDD (Asociación Ex Detenidos Desaparecidos- Argentina) y de Casapueblos-Madrid.
1/ Condenas tercer tramo ESMA diciembre 2017:
70 genocidas imputados para el juicio
2 murieron impunes antes del inicio de la etapa oral
14 murieron impunes o fueron retirados de la causa, declarados inimputables
54 llegaron a la sentencia
29 condenas a cadena perpetua
6 condenas entre 15 y 25 años de prisión
13 condenas entre 8 y 14 años
6 absoluciones
http://vientosur.info/spip.php?article13296 

Malditos, malditos sean. Por Andrea Benites-Dumont

No se cumplen aún tres meses del secuestro y desaparición de Santiago Maldonado en manos de la Gendarmería, y después de mentiras, difamaciones, infundios… hoy emerge la verdad de la muerte de Santiago en el cuerpo que asoma en el río.


Desde el 1 de agosto hemos denunciado y hemos exigido Aparición con vida de Santiago Maldonado, porque vivo lo llevó la Gendarmería, y vivo lo reclamamos en cada momento, en cada acto, marcha, concentración, en cada firma, en cada canción, en cada poema, en cada calle, en cada plaza…



Y en tanto, los malditos responsables y cómplices, agazapados y atrincherados en la ignominia, callaban o falseaban.



Malditos por ocultar a Santiago y hace unas horas nomás, arrojar su cuerpo al río.



Malditos por decir que Santiago no era Santiago.



Malditos por decir que se había ido a Chile, que lo habían visto en San Luis... En la dictadura, decían a las madres que su hijxs desaparecidxs estaban en el exterior. Malditos desde entonces los calumniadores y patrañeros, malditos los criminales.



Malditos por decir que la comunidad mapuche a la que Santiago se había unido para resistir la ofensiva represiva, era la culpable de su desaparición.



Malditos por allanar la casa de Santiago y de la familia, mientras manipulaban y destruían pruebas.

Malditos los que publicaron fotos de personas que decían eran Santiago en distintos puntos del país.



Malditos por cuestionar y no escuchar a los testigos, y malditos por decir que se trataba de un extravío y no de una desaparición forzada de la cuál el Estado es responsable.



Maldita la Gendarmería que con todo su armamento avanzó contra los mapuches en sus casas y contra Santiago que allá estaba poniendo el cuerpo y el compromiso contra la injusticia.



Maldito el juez que amparó a los ejecutores mientras tiraba bombas de humo contra la familia y los mapuches.



Maldita la ministra Bullrich y todos sus funcionarios secuaces, maldito el gobierno todo por su silencio infame.



Malditos los políticos que avalaron la desaparición forzada de Santiago con dichos rastreros, o los que miraron para otro lado y se callaron.



Malditos los que intentaron manosear la causa de Santiago con fines partidistas y electoralistas.



Malditos los empresarios que con la protección de diferentes gobiernos quieren usurpar las tierras de los pueblos originarios.



Malditos, malditos los represores, desaparecedores, torturadores de los pueblos, de los más humildes.



Maldito este sistema perverso y asesino basado en el enriquecimiento económico, en la explotación de lxs trabajadorxs, los que generan las riquezas y que jamás podrán disfrutar de la más mínima parte de las mismas.



Malditos todos los que sostienen tamaña pirámide de injusticias, opresiones y ultrajes.



Malditos todos los que no toleran ni permiten otra forma de vida con lazos sociales basados en valores de fraternidad, libertad e igualdad



Pero a pesar de los golpes, de las heridas que nos sangran por tantas y tantos, los treinta mil, estamos y estaremos, nadaremos a contra corriente para continuar abrazando a Santiago, y seguiremos a voz en grito exigiendo juicio y castigo a los responsables, ejecutores y cómplices.



Sólo conocemos la memoria: No al olvido.

Sólo queremos justicia: No al perdón.
Sólo pretendemos dignidad: No a la reconciliación.



Andrea Benites-Dumont

18/10/2017

No son los medios. Fue genocidio; por Andrea Benites-Dumont

La ESMA fue un centro clandestino de detención y exterminio durante toda la dictadura genocida. Por dicho centro pasaron cerca de 5000 prisioneros.

Durante los gobiernos constitucionales, los marinos se dedicaron a ocultar con reformas y eliminar toda prueba del horror transitado, amparados en las leyes de impunidad otorgadas por gobiernos democráticos.

Luego de los juicios a las Juntas y de las denuncias de los sobrevivientes, comenzaron a ubicarse y señalizarse dónde funcionaron los cientos de centros clandestinos de detención y exterminio que las fuerzas represivas extendieron a lo largo y a lo ancho de Argentina.
De la voz de los sobrevivientes, familiares y compañeros, comenzaron a corporizarse las ausencias dolorosas, y las cifras de las desapariciones recobraron sus nombres,  se iniciaron entonces ritos de recuperación de recuerdos y de construcción de memoria.

Fue así  perfilándose entonces la importancia de los memoriales donde hubo antes campos de horror,  y también se crearon otros espacios simbólicos y evocativos.
A partir del año 2000 se produce el surgimiento de una amplísima actividad conmemorativa: la preservación de los CCD y E fueron demostración inequívoca de la lucha de organismos de derechos humanos para que dichos sitios sean parte del conjunto de la memoria histórica. Se han dado diversos debates que planearon tanto en la existencia y significado de los asentamientos históricos concretos, en la pedagogía sobre la memoria histórica como centros explicativos únicos, y, se presupone, que en todas las propuestas, estaba inamovible la obligación principal de preservar la dignidad de las víctimas. Se impone así la necesidad de lograr conjugar la conmemoración y la educación como elementos indisolublemente relacionados. La conmemoración debe servir para mantener vivo el recuerdo, la memoria de los que desaparecieron. Pero si no se consigue interpelar a la sociedad sobre los hechos y las circunstancias históricas, si se diluye el pasado con elementos ajenos y tergiversadores, la conmemoración y el recuerdo no sirven de nada.

Para trasladar la cartografía completa del genocidio es indispensable personalizar  tanto a las víctimas como a los represores, para entender así lo que los centros de concentración significaron en el plan genocida establecido. El genocidio en Argentina fue el resultado de un plan de dominación y de un proyecto económico y político por parte de los sectores dominantes, militares y sus cómplices civiles, y no una aventura golpista ni tan siquiera un generalizado episodio de crueldad, lo habido en Argentina desde marzo de 1976, con connatos previos, fue un genocidio, es decir la eliminación de grupos opuestos y contrarios a los planes de dictatoriales. Este debate que aún se resiste en algunos ámbitos, la figura penal de genocidio, viene siendo aceptado desde diferentes disciplinas –jurídica, sociológica, histórica, etc.- como producto de una fuerte e incansable lucha de los empecinados hacedores de memoria.

La mera exposición de los CCD y E  son testimonios abrumadores del horror, y dan asimismo una información sobre los aspectos determinantes de lo allí acaecido; los campos de concentración abarcan diversos aspectos como espacios de referencia histórica: incitan al entendimiento sobre los crímenes, el lugar en sí evidencia cómo sucedieron los crímenes, y finalmente el contacto directo ayuda a desarrollar una relación personal con esos acontecimientos del pasado. La empatía con las víctimas se produce en lo profundo. No hay maquillaje posible.

El sostén más importante, sin duda alguna, es la memoria y testimonio de los sobrevivientes, que no se limita  sólo a la cotidianidad del horror, sino que identifican a los causantes del mismo. Personalizar a las víctimas y a los represores,  es asentar la índole humana no lejana al conjunto de la sociedad, y para que quienes entonces se acercan a los memoriales no sean meros espectadores asombrados o excéntricas visitas turísticas.

En la construcción de la memoria colectiva se han desarrollado desde la última década en Argentina, juicios, centros, institutos, seminarios, publicaciones específicas en las que surgen nuevas investigaciones y materiales y que abarcan variedad de temáticas: el trabajo esclavo, los delitos sexuales, la búsqueda por los menores apropiados, el rol empresarial, la complicidad, la naturalización de la impunidad…

El genocidio se diferencia -entre otros aspectos- de otras formas de asesinato masivo, por el  papel del Estado como el perpetrador de los crímenes contra sus propios ciudadanos. El Estado se convirtió en el principal ejecutor de los crímenes. Y esto parece ser lo más costoso de ser asumido en Argentina, y, que sin embargo quienes se resisten a ello, no dudan en la calificación y comprensión de otros genocidios cometidos en otros países

Auschwitz, es quizás el mayor símbolo del genocidio perpetrado por el nazismo. También en Argentina existen símbolos del genocidio, la ESMA es uno de ellos.

Es impensable hablar de un ex Auschwitz. La memoria histórica lo rechaza radicalmente. Los millones de seres humanos allí exterminados nos lo impiden desde las capas más periféricas de la conciencia humana, como también el rechazo que produce el eliminar la significación del mismo.

En Argentina hubo un genocidio, no puede hacerse una re-significación del genocidio, no hay lugar ni científico ni emocional para ello. Pueden inventarse otras caracterizaciones o apreciaciones, pero el genocidio en sí no tiene matices ni representaciones extrañas.

Se ha realizado un asado en la ESMA, y puede afirmarse que es una más de las muchas actividades dentro de una representación de la memoria que se ejerce a diario en un predio donde el horror fue el determinante de su trascendencia. Sin embargo se ha señalado con dolor, rabia y tristeza, el significado de los “asados” en la ESMA. Las acciones anteceden a la comprensión, y ésta no es un requerimiento para la ejecución de la acción, pero sí el entendimiento, la comprensión de la misma, permite gestar y gestionar pensamiento, analizar el alcance de las acciones, sus repercusiones, desarrollar un enfoque crítico sobre la responsabilidad ante cada acción, como la que les corresponde a los grandes medios de comunicación que hoy se espantan de lo que ayer aplaudían.

Afirmar que la ESMA ya no es la ESMA es la consecuencia fatídica de la banalización de la política y del pasado inmediato, pero es también la apropiación de los derechos humanos en clave partidaria, es denostar todo pensamiento y sentimiento crítico; y frivolizar el lenguaje arrancándole su contenido ideológico lleva a que los centros clandestinos de detención y exterminio sean meros salones de espectáculos con adornos retóricos, despojan el sentido de testimonio material de los centros clandestinos de detención y exterminio: sustraen el genocidio perpetrado, y entonces se alcanzará el objetivo de la negación del genocidio.

Por todo ello, y por todos ellos, los que nos completan: la memoria, como mínimo, es un arma de justicia.

Andrea Benites-Dumont (AEDD)

Un testimonio demorado en una audiencia anticipada da inicio al juicio ESMA, por Andrea Benites-Dumont



A partir del 28 de noviembre se iniciará uno de los juicios más importantes habidos  en la Argentina, 68 represores imputados, más de 800 testigos y cerca de 780 casos,  pero el día 5 de noviembre, Blanca García Alonso, Betty, apoyada en su bastón y en su dignidad, abrió el juicio.

Los abogados de los represores repetían el libreto ignominioso de pedir la nulidad de las actuaciones e iniciaban la jornada  con todos los obstáculos tan impertinentes  como necios.  Durante toda la audiencia, los defensores de los inculpados se reían, gesticulaban y comentaban ostentosamente las respuestas de la presidenta del tribunal, de la fiscalía, y por supuesto de Betty.

Betty fue secuestrada  el  11 de marzo de 1979, separada de su hijito de 9 meses,  llevada al centro clandestino de detención,  donde fue torturada desde el primer momento en que pisó las inolvidables escaleras desde las que fue arrojada hasta los subsuelos del horror. Fue golpeada, quemada, torturada con corriente eléctrica. Querían información sobre la comisión de familiares a la que Betty acudía porque su esposo había sido secuestrado unos meses antes, Alejandro Firpo, a quién volvió  a ver en la ESMA, con grilletes y  en muy mal estado.
Betty sufrió incontables violaciones por parte de los represores;  ir al baño era equivalente a violación, por lo que las mujeres resolvieron no ir más, su  dignidad estaba en mantenerse limpiamente sucias. En este tramo del juicio de ESMA se ha denunciado por primera vez la sistematización de los delitos sexuales en las torturas infringidas a las mujeres.

Betty soportó todo el abanico de humillaciones a que eran sometidos los prisioneros con el intento de anularles la voluntad, arrebatarles principios, sentimientos, integridad...
Después de meses de ser torturada en el sótano, la subieron a “Capucha”, donde no cesaron ni las golpizas ni las vejaciones. Posteriormente,  fue bajada al comedor y obligada a permanecer sentada. “Allí soporté  el peor de los tormentos:   escuchar  permanentemente las torturas  de las personas, ya que solamente me separaba un tabique de la sala de torturas”.
Todos los momentos transitados por Betty fueron en el filo del sufrimiento y del espanto. En una oportunidad le fueron entregados cuatro chicos que no superaban ninguno de ellos los cuatro años, por los gritos y la violencia desplegada, Betty, atinó a sacarle los zapatos a una de las nenas  y esconderlos  con ella bajo la mesa. Puso su cuerpo, protegiéndolos como hacen las madres, sin embargo vinieron los guardias y se los arrebataron; nunca supo cómo se llamaban, pero jamás se olvidó de ninguno de ellos: no pudieron arrebatárselos del todo.
Otra escena tan dolorosa como dantesca que Betty denunció,  cuando  fue obligada a vestirse como una mujer policía para sacarle el bebé a una compañera. La tomó en sus brazos tratando de enviar algún tipo de señal o mensaje a la madre para hacerle saber que ella era otra  víctima más, forzada en ese plan terrorífico de destruir. Cuidó a la nena con doble esmero de madre, tanto que cuando el oficial al mando vino a sacársela para maltratarla, Betty se resistió como una leona, poniendo otra vez el cuerpo, poniendo otra vez la vida. 

En el momento que la Comisión de Derechos Humanos de la OEA llega a Argentina, varios prisioneros de la ESMA, fueron trasladados a una isla; a  Betty le fue impuesta la  coordinación de la cocina, debiendo preparar la comida para todos los que allí estaban. En este punto, la voz se le caía en el vacio del recuerdo de los compañeros que no fueron, ya que todos lo sabían pero no lo mencionaban ni siquiera en el silencio, los demás habían sido  objeto de traslado, una nueva figura que hubo que incorporar desde el inicio del genocidio: traslado era sinónimo de asesinato.

Sin precisar el tiempo, ya que son otras las dimensiones que deben manejarse en estas situaciones, Betty fue llevada a ver a su hijito de meses, custodiada permanentemente por oficiales, suboficiales o guardias.  Transcurrido el tiempo que los represores evaluaban que los prisioneros estaban en una fase de recuperación aceptable, pasaban a tener otro tipo de lazo de igual sometimiento, ya que seguían bajo el control y dominación de los represores.  Así Betty estuvo en limbo de secuestro durante varios meses. La ESMA se instalaba en las casas que Betty iba a vivir,  ya que controlaban cada movimiento  y debía informar de cualquier paso a dar.

En este período es llevada junto a otros compañeros a una quinta, una simulación dantesca  de un acontecimiento normal, un grupo de personas reunido para comer un asado,  pero que encubría unas cadenas tan invisibles como insoportables.: “Nos querían anular las emociones, estaban pendientes de nuestras actitudes y nuestros sentimientos, si nos daban por no recuperados, seríamos trasladados”. En este lugar ocurrió un hecho que Betty recordó con especial emoción. Un nene se cayó en una pileta,  los marinos no hacían nada, expectantes a la reacción de alguien, en la tensión sólo se escuchaba el pataleo del nene en el agua. Betty atinó a tapar los ojos a su hijo, y un compañero  -otro que puso el cuerpo-  se tiró a salvarlo, sabiendo que podría ser el pasaje a un vuelo de la muerte, pero que aún con esa posibilidad, era un pasaje de ida y vuelta para todos los hijos de la vida.

Durante toda la audiencia, Betty fue fijando los recuerdos que le llegaban hilvanados desde el espacio protegido en todos estos años de memoria; trajo los nombres de los compañeros con los que compartió cautiverio: la familia Villaflor, Cachito Fukman, Teresa y Pablo,  Laura, Víctor Basterra, Carlos Lordkipandise, Ramón Ardetti, Mariana Wolfson, Tachito, Mario Villani, Guillermo el arquitecto, Roberto Barreiro, Rosa Paredes, Osvaldo el abogado,  Thelma Jara de Cabezas…

Y enumeró describiendo a los represores y torturadores: el gordo Daniel, Tomás, Abdala, Marcelo – Ricardo Cavallo-, Juan Palanca, Jerónimo, Giba, Díaz Smith…

Respondió a las preguntas de la Fiscalía, a las de los miembros del Tribunal, a las de los otros querellantes… pero cuando los abogados de los represores que se escondían en la no credibilidad de los dichos,  buscaron en forma inquisitorial, hacerla entrar en contradicciones, a pesar del cansancio y de la conmoción de volver a revivir cada uno de los segundos padecidos, Betty se erguió sobre su maltrecha espalda, vigorizó su voz y no renegó de su militancia montonera ni de Eva Perón, que para la identidad de Betty, son elementos constitutivos de vida. Tanto es así que restó la importancia de las secuelas de las torturas en su espalda y en su pierna. 

Cavallo no se despegó de la pantalla de la computadora último modelo.
Betty no se despegó de los abrazos de los compañeros que la aplaudían al salir, sin dejar de agradecer a nadie la presencia,  la cercanía, y  la perseverancia de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos. Betty ya había recuperado la sonrisa.
Andrea Benites-Dumont - 7 de noviembre de 2012

Hubo condenas... pero ¿hubo justicia?, por Andrea Benites-Dumont

Cincuenta años de condena provoca un impacto indudable; da para alegrías, para comparaciones, da lugar a la referencia especialmente en países que se niega como España –todavía- la posibilidad tan siquiera de investigar… cincuenta años para el genocida Videla y los restantes acusados con condenas menores, aún cuando todos y cada uno de ellos fueron partícipes y ejecutores directos en diversos niveles en la apropiación de menores, la mayoría de ellos nacidos en centros clandestinos de detención durante el cautiverio de sus madres, y en el asesinato posterior de ellas.

La impunidad impuesta  y sustentada por los gobiernos post dictatoriales, ha permitido que se perpetraran y acumularan más delitos contra esos entonces bebés y que hoy rondan la treintena, además de la anulación y sustitución de identidad, en muchos casos, hay que incorporar el maltrato y el abuso… un cúmulo de perversiones para “evitar que se criaran en un ambiente hostil al régimen impuesto”  (Reglamento de las FFAA 1976)

Dada la importancia y trascendencia de este juicio, y de la que debería abarcar, es obligado señalar dos cuestiones impostergables, la primera de ellas, la calificación de los delitos y las penas, que hace al momento judicial transitado, y la segunda, la posibilidad concreta de justicia.

Los apropiadores y ejecutores del plan sistemático en un juicio de casi un año y medio, han merecido condenas desde un abanico de 50 años a absoluciones.
Este insólito escalafón condenatorio evidencia una vez más, la fragmentación inusitada de los juicios, y la negación por parte de elementos conservadores –y no tanto- del poder judicial y en el ámbito político, que lo instaurado en Argentina por los militares y sus cómplices civiles, fue un genocidio.
El delito más tremendo e innombrable, que comenten los Estados terroristas y que aún cuando se repita una y otra vez, queda sin embargo, "desaparecido” para la mayoría de los tribunales y también de las querellas. El aberrante delito de genocidio abarca:
- matanza de miembros del grupo;
- lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
- sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear la destrucción física, total o parcial;
- medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo;
- traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.
Todo ello con la intencionalidad, con la sistematización de la ejecución, y se habla de un grupo nacional, étnico, racial o religioso...

Todos y cada uno de los elementos definitorios señalados los encontramos en los juicios que se parcializan, que se reducen a un número mínimo de casos, causas fragmentadas que generan, por un lado la dilación temporal, dónde van muriendo represores, pero también las víctimas, y dan como resultado entonces que injustamente habrá casos que nunca serán mencionados ni siquiera en esta parcialidad, estarán tan desaparecidos como hasta ahora. Sin olvidar la revictimización de los testigos que tienen que declarar una y otra vez ante diferentes o los mismos represores y asesinos.
La declaración sobre que las conductas investigadas y enjuiciadas, fueron genocidas, violatorias de la Convención sobre Prevención y Sanción del Delito de Genocidio concurren ya en varias sentencias que han contemplado la aplicación de la Convención, ya que está previsto desde 1956 en la legislación argentina, fecha de vigencia en la República Argentina del tratado contra el Genocidio. Esto en cuanto a la acción, tipicidad y la culpabilidad de este delito, por lo que resulta coherente solicitar la calificación de genocidio. Respecto a la punibilidad del mismo, la sumatoria de condenas establecidas por los crímenes de eliminación de personas (con devolución de cuerpos o robo de cuerpos), secuestro, tormentos y torturas, violación, robo de menores... Tan contundentes la pruebas como contundentes deben ser las condenas, prisión perpetua en cárcel común, continuando en la jurisprudencia asentada en los emblemáticos juicios contra Miguel Etchekolatz y Von Wernich.  
Hay pruebas tan concluyentes del genocidio y que el desvío de la tipificación a homicidio y/o desaparición forzada de personas, origina situaciones tales como que el mismo día que se condenaba Videla a 50 años, se castigaba también a un individuo a 45 años de reclusión por homicidio en ocasión de robo. Bignone fue condenado a 18 años hasta llegar a dos absoluciones y otras condenas, ciertamente, nada ejemplares. Habrá que recordar siempre que como General en Jefe, Videla en su defensa, sostuvo que los niños fueron robados "unos con la mejor voluntad para darle un buen hogar a los hijos de terroristas, otros para venderlos".
En este proceso judicial, se ha dictaminado las prácticas sistemáticas, y no el plan sistemático elaborado y aplicado para alcanzar la cifra de 500. Queda, asimismo,  irresuelta la colaboración de la jerarquía católica, tan afín a los planes exterminadores, la complicidad de jueces, fiscales, médicos y todos los que participaron para la implementación de este plan sistemático.
Cincuenta años provoca un impacto indudable, pero un desgarro indudable produce el hecho que se considera a una apropiadora como una víctima, o que se hayan excluido casos con sobrados elementos de prueba.
De los 35 casos que se consideraron en este juicio, 28 personas recuperaron su identidad. De los casi 500 casos de menores apropiados, a 105 se les ha podido restituir la identidad. Faltan 400…  
Y este número de personas que andan por ahí no siendo quiénes son, es el segundo punto que surge como consecuencia de la conclusión del juicio por el robo de menores. Y los 400 que faltan ¿dónde y cómo van a dilucidarse? En 1976 se inició la pesadilla del terror, en 1983 comenzó un proceso democrático, en 1987 se establecieron las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, en 1991, se otorgó el indulto a los jerarcas genocidas, en 1996 se inician los juicios en España, en 2003 se anulan las leyes exculpatorias, desde el 18 de septiembre de 2006 Jorge Julio López continúa desaparecido, en marzo de 2010 fue asesinada en sospechas circunstancias, Silvia Suppo...
Ya es el tiempo de deconstruir la impunidad, es tiempo que decrezca la magnitud del horror y la naturalidad de su absorción social explicitada en aplausos y festejos. Para la alegría colectiva es imprescindible la memoria colectiva, y en ese fallo judicial, no estaban los 400, no estaban.
La simbología de un cuadro descolgado no consuela por Ana María Lanzillotto, por Liliana Delfino, ni por todas las muchachas parturientas que no entraron en el fallo de la "historia"; no consuela porque no repara el dolor de Juliana García ni de Victoria Ruiz Dameri, ni de Virginia Ogando, ni por Fernando ni María Eugenia Amestoy.... no repara, no repara.
Deconstruir la impunidad es ya sin dilación alguna, la apertura de los archivos de la dictadura, que son el códice maldito de la verdad del paradero de los 400 y de los 30.000 que nos faltan: Este es el segundo punto irrenunciable.
Delito de genocidio, condenas de prisión perpetua para los ejecutores y cómplices y, apertura de los archivos de la dictadura.
Los símbolos son la representación perceptible de ideas.
Ya es tiempo de la presentación palpable de la verdad y de la justicia.